November 28, 2017

Paso horas trabajando en un router CNC, por lo que en ese tiempo me gusta ver videos en YouTube o Facebook. Navegando por dichas redes sociales me topé con un video, el cual desconozco si es reciente o ya viejo, pero me dejó mucho en qué pensar. Trata sobre la muerte de un niño de 12 años, quien sufrió un infarto mientras se encontraba en la escuela. Sus padres no podían creer lo que había pasado, incluso no se percataron de algunas señales como cuando el pequeño dice “cansando” al preguntarle cómo está el día de su cumpleaños, donde seguro comió mucho pastel. ¿De quién es la culpa, del niño o de su familia?

En muchas familias mexicanas no se les enseña a los niños a comer sanamente o a realizar alguna actividad físico, todo lo contrario, se fomenta el sedentarismo y el consumo de golosinas y frituras, lo que acarrea la obesidad y problemas en diversos órganos, que podrían terminar en el fallecimiento del menor. Aun cuando ya son niños conscientes a los 12 años, siguen en una etapa de aprendizaje, donde tomarán los ejemplos que ven en casa o con sus compañeros y seguirán moldeando su personalidad día con día. Aquí es cuando la responsabilidad recae directamente sobre los padres y les voy a explicar por qué.

Hay muchos errores que cometen los papás con sus hijos y les mencionaré algunos. En ocasiones premian a los pequeños de la casa con dulces, si hacen algo bien les regalan un chocolate, si están tristes los llevan a comprar un helado o papas para que ya no estén desanimados; esto su cerebro la capta y cada que el ánimo decaiga harán lo que sus padres les han enseñado que funciona, comer alimentos con mucha azúcar o grasas. Inconscientemente le están provocando un mal a sus hijos, pues su cerebro aún está desarrollando ideas que se podrían quedar grabadas para siempre y después será muy difíciles de erradicar.

Si no eres un padre o una madre afín al ejercicio, difícilmente podrás darles el ejemplo a tus pequeños de que deben ejercitarse para una vida más saludable. Lo que podrías hacer es comenzar una vida más sana y motivar a tu hijo para que te acompañe, también podrías adentrarlo a ver los deportes y si le gusta alguno, inscribirlo para que aprenda más valores de los que le puedes enseñar en casa y de paso cuide su estado físico.

Los alimentos son muy importantes, por lo que si toda tu vida has cocinado con exceso de sal o azúcar, comienza a reducir las cantidades de endulzantes o saborizantes, pues tus hijos se podrían quedar con ese sabor cargado y con el tiempo no les gustarán las comidas saludables. Si ya están acostumbrados, comienza bajando las cantidades, poco a poco, sin que se note en demasía, así los cuerpos de toda tu familia se irán acostumbrando.

Si te has esforzado por darles una vida saludable a tus hijos y son ellos quienes no quieren seguir las reglas, aquí es cuando la culpa recae en el hijo, pues por más que los obliguemos, siempre encontrarán la forma de burlar lo establecido. No siempre es culpa de los padres pero hay que analizar muy bien la información.

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